Oraciones de la Biblia

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Existe, una diversidad de oraciones en la Biblia, unas extensas, otras un poco más cortas. Pero todas, las oraciones en la Biblia, buscan alabar y adorar el nombre de nuestro Dios. Existen oraciones en la Biblia, que fueron creadas por hombres y otras por mujeres, así que estaremos meditando, también en esas oraciones milagrosas, hechas por mujeres de Dios en la Biblia.

Podemos observar oraciones en la Biblia, tanto en el nuevo, como en el viejo testamento. También, podemos ver oraciones, realizadas por grandes hombres de Dios, y otras realizadas por nuestro propio señor Jesús. En esta oportunidad, te mostraremos a once oraciones más poderosas, en la Biblia. Las cuales realizaron, grandes hombres de Dios, en momento de angustia y desesperanza. También, reflexionaremos, en cada una de estas oraciones.

En esta primera parte le compartimos cinco oraciones que aparecen en los evangelios, cuatro de ellas dichas por Jesús. Hablar con el Señor es es algo que debiese ser cotidiano, ya sea para pedir por una necesidad, agradecerle, alabarle o interceder por otra persona.

¿Cómo estás tú respecto a la oración?

(Mateo 6:9-13) Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

(Juan 12:27-28) Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.

(Lucas 18:13 RVC) Pero el cobrador de impuestos, desde lejos, no se atrevía siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “Dios mío, ten misericordia de mí, porque soy un pecador.”

(Mateo 11:25) En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

(Juan 17 completo) 20 »Pero no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo crea que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

 

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