Personajes del Cristianismo

Rate this post

Al final del segundo milenio, el cristianismo se encuentra, precisamente en el dominio de su extensión original, en Europa, en una profunda crisis, que se apoya en la crisis de su pretensión de verdad. Esta crisis tiene una doble dimensión: en primer lugar, se plantea cada vez más la cuestión de si es básicamente correcto aplicar la noción de verdad a la religión, es decir, si al hombre se le da el conocimiento de la verdad propia de Dios y de las cosas divinas. El hombre contemporáneo se encuentra mucho mejor en la parábola budista del elefante y el ciego.

La disputa de las religiones aparece a los hombres de hoy como esta disputa de los ciegos de nacimiento. Porque, frente a los secretos de lo divino, parece que hemos nacido ciegos. El cristianismo no está de ninguna manera en una posición más positiva que otros en el pensamiento contemporáneo al contrario, con su afirmación de la verdad, parece ser particularmente ciego, frente al límite de todo nuestro conocimiento de lo divino, caracterizado por un fanatismo particularmente insensato, que incorregiblemente toma para todos los fines tocados por la experiencia personal.

La reivindicación de la verdad

Siendo así las cosas, es necesario volver a plantearse la anticuada cuestión de la verdad del cristianismo, por superflua e insoluble que pueda parecer a muchos. ¿Pero cómo? Sin duda alguna, la teología cristiana tendrá que examinar cuidadosamente, sin temor a ser expuesta, las diversas instancias que se han planteado en contra de la pretensión de verdad del cristianismo, en el campo de la filosofía, las ciencias naturales, la historia natural.

 

El conocimiento, fundamento de la fe cristiana

El cristianismo no se basa, según Agustín y según la tradición bíblica, según él normativa, en imágenes y presentimientos míticos, cuya justificación radica en última instancia en su utilidad política, sino que, por el contrario, apunta a la esfera divina que puede percibir el análisis racional de la realidad. En otras palabras: Agustín identifica el monoteísmo bíblico con las visiones filosóficas sobre la fundación del mundo que se formaron, en varias variaciones, en la filosofía antigua.

 

Los vínculos con la metafísica y la historia, principios fundamentales

La unión de la racionalidad y la fe, lograda en el desarrollo de la misión cristiana y en la edificación de la teología cristiana, trajo también, por supuesto, correcciones decisivas en la imagen filosófica de Dios, dos de las cuales deben ser nombradas sobre todo

La síntesis entre razón, fe y vida

¿Sería la afirmación del cristianismo de ser la religión verdadera superada por el progreso de la racionalidad? ¿Se ve obligado a bajar el nivel de su pretensión y a insertarse en la visión neoplatónica, budista o hindú de la verdad y el símbolo, a contentarse -como había propuesto Troeltsch- con mostrar desde el rostro de Dios el lado vuelto hacia los europeos? ¿Deberíamos quizás dar un paso más allá que Troeltsch, que todavía consideraba el cristianismo como la religión adaptada a Europa, teniendo en cuenta el hecho de que hoy la propia Europa duda de que esté adaptada? Esta es la verdadera pregunta a la que se enfrentan la Iglesia y la teología hoy.

“La fe cristiana se basa en el conocimiento”

Leave a Reply